¿A DÓNDE VA MI DINERO? / Where goes my money?

No se trata de una pregunta con fácil respuesta. Más o menos sabemos que cuando compramos un artículo en una tienda el dinero que pagamos por ese artículo se dirige a pagar a los empleados, el local, la producción del artículo... el dinero se usa para pagar y suministrar más mercancías a esa tienda.

Pero la pregunta intenta dar respuesta al destino final del dinero cuando, en lugar de comprar en una tienda, compramos artículos que presentan un origen dudoso, es decir, pueden ser falsificaciones o imitaciones.

En numerosas ocasiones las falsificaciones son adquiridas por personas que no pueden acceder a ese artículo al ser considerado un objeto de lujo. Es aquí donde entra las crisis de identidad personal. La persona que adquiere un objeto falsificado buscar satisfacer una necesidad que no puede ser cubierta de ninguna otra manera: nunca va a poder obtener un objeto de alta gama.

Dejando de lado lo que supone adquirir objetos falsificados, vamos a centrarnos en lo que realmente supone la compra de estos artículos: ¿qué son las falsificaciones? ¿cuánto dinero se mueve en la compra - venta de falsificaciones? ¿quiénes son los más afectados? ¿cuáles son los artículos más falsificados? 

¿Qué son las falsificaciones?


Si atendemos al diccionario de la RAE éste nos indica que las falsificaciones tienen que ser entendidas en relación a la falsedad y nos deriva a este concepto. Así, falsedad significa, en relación con el derecho, delito consistente en la alteración o simulación de la verdad, con efectos relevantes, hechas en documentos públicos o privados, en monedas, en timbres o en marcas.

En este apartado tan sólo nos vamos a centrar en las falsedades relacionadas con las marcas, pero es verdad que se producen actos de falsificación en diferentes objetos relevantes para la vida: documentos, medicamentos, monedas, timbre o patentes.

Las falsificaciones perjudican de forma generalizada a las empresas. Vamos a señalar una serie de daños causados a las empresas:


  • Desprestigio de marca. El público objetivo de la marca es uno y si se producen falsificaciones éstas serán realizadas con una calidad burda y tendrán un precio menor permitiendo que sean adquiridas por personas que nada tienen que ver con el público al cual quiere llegar la empresa.

  • Vulgarización de la marca. Continuando con el punto anterior, si la marca llega a un público no deseado ésta terminará vulgarizándose , convirtiéndose en un marca más de entre todas las existentes y sus artículos no serán motivo de distinción.

  • No verdadero. La persona que porta un artículo no verdadero debe ser consciente de que ese artículo no le confiere la clase, el estatus o el poder que le otorga a la persona que se puede permitir adquirir el original.

  • Pérdidas económicas. Unido a todo lo anterior la empresa debe hacer frente a pérdidas que en algunos casos pueden suponer millones de euros. Las pérdidas económicas obligarán a las empresas a trabajar, aún más, en crear patrones de distinción para seguir dirigiéndose a su público objetivo.

Un claro ejemplo lo encontramos en la falsificación de coches Ferrari. Se producían modificaciones en vehículos utilitarios para aparentar ser un vehículo de lujo.

Mientras que unos pierden, las empresas originales, otros ganan, los falsificadores. Pero, ¿a dónde va el dinero usado para pagar las falsificaciones?

Cuando compras una falsificación debes pensar que de alguna manera contribuyes a financiar grupos ilegales: drogas, armas, trata de seres humanos, comercio de órganos, extorsiones, blanqueo de capitales... y deberías preguntarte sí en realidad deseas que tu dinero contribuya a financiar grupos ilegales.

Esta entrada no concluye aquí. Continuará.





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