VALORES SOCIALES / Social values.

DÓNDE ESTÁN LOS VALORES SOCIALES


No, no quiero decir que se hayan perdido los valores sociales. Ni que estén desapareciendo. Pero, la verdad, es que continúan como hace décadas y, desde mi más sincera opinión, es hora de que sufran cambios, que evolucionen.

Los valores sociales hemos de entenderlos como los modelos culturalmente definidos con  los que las personas evalúan qué es deseable, bueno o bello, y que sirven de guía para la vida en sociedad (Macionis, y otros, 2004).

A tenor del párrafo anterior podemos intuir que los valores son  los que van a marcar la forma de ser de cada persona, de cada uno de nosotros. Estos los vamos aprendiendo a lo largo de nuestra vida mediante los grupos de socialización como son la familia, los grupos de iguales, la educación o los medios de comunicación masas.

Aprender los valores implica interiorizar una serie de prejuicios que condicionarán todo nuestra existencia. Desde lo más pulcro y educado, como saludar a una persona; como los sucio y deleznable como tratar a un semejante como aquello que no es.

Aprender los valores implica interiorizar una serie de prejuicios


Los valores, desde el primer momento condicionan la forma de ver la vida de la persona que los está aprendiendo. A un niño, que desde el primer momento de su vida le estas enseñando que las niñas son diferentes, en el futuro, en su edad adulta, tendrá tan interiorizado este matiz que no las verá como algo semejante e intentará marcar las diferencias con respecto a ellas.

El sistema educativo es la mayor fuente de transmisión de valores (junto a la familia y a los medios de comunicación). En el colegio pasamos la mayor parte de nuestro tiempo y de nuestro centros educativos depende lo que aprendemos.

En el pasado, a las niñas de clase obrera las enseñaban a realizar labores del hogar, a mantener un hogar estructurado y cohesionado, a dar al marido lo que pidiese y no esperar nada a cambio. Entre sus diferentes enseñanzas estaba zurcir un pantalón, planchar, limpiar…

En la actualidad esto ha cambiado. Ya no se enseñan labores del hogar, aunque aún existan personas que lo desearían. Ahora se enseña a las niñas a ser lo que son: niñas. Tienen que realizar el mismo tipo de actividades que los hombres, usando las mismas herramientas. Pero aún así, aún teniendo las mismas herramientas, siguen dándose diferencias.

Diferencias que todos podemos ver o escuchar. Todos hemos oído aquello que dice que las mujeres, aún desarrollando la misma actividad que un hombre, siguen cobrando menos, ¿por qué ocurre esto? ¿Por qué son mujeres? No es razón para seguir, en pleno siglo XXI, defendiendo un salario por la diferencia sexual.

Tampoco podemos pensar que las mujeres soportan todo. No tienen que soportar toda la carga familiar: hijos, limpieza, educación, actividades extraescolares… Si una pareja la forman dos personas no entiendo porque una de ellas tiene que pensar que se puede lavar las manos y transmitir toda la carga de la familia a la otra parte. Es cosa de dos.

Si hace 100 años el sistema educativo cambio, ¿Por qué seguimos transmitiendo los valores de esa época? Hay que trabajar señores. Hay que cambiar nuestro futuro, no podemos esperar a que el futuro cambie para que nosotros cambiemos. El futuro somos nosotros y cada uno de nosotros forma el suyo propio.

El futuro somos nosotros y cada uno de nosotros forma el suyo propio.



Si queremos ser buenos en algo tenemos que empezar a trabajar para destacar en eso que nos gusta. El deportista no se levanta un día y dice: hoy gano esta carrera. No. El deportista lleva años entrenando, soportando lesiones, rompiendo amistades y trabajando para destacar en lo que le gusta.


No hacer nada no nos permite cambiar, tan sólo esperar el cambio que nunca llegará.


AUTOR: Arcadia.

Bibliografía

Macionis, John y Plummer, Ken. 2004. Sociología. 2004.

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