EL CONTROL DEL RECUERDO

El conocimiento brinda maravillosas oportunidades a las personas, pero también puede convertirse en un mal consejero. No creo que esto sorprenda a nadie, pues todos, en algún momento de nuestra vida, hemos pasado por la situación de realizar una valoración de un hecho desconociendo una gran cantidad de información sobre el mismo.


Supongamos que mostramos a durante un breve periodo de tiempo una serie de imágenes a una persona, como por ejemplo un hombre con bigote, con un sombrero de copa terminado con una pluma y que sostiene una pipa entre sus labios.

Es fácil recordar un tipo de esta clase. Pero a medida que vamos transmitiendo la información vamos errando en nuestra comunicación: confundimos términos, incluimos información facilitada por nuestra experiencia…

Cuando somos testigos de un suceso, y posteriormente recibimos información sobre ese mismo suceso, tendemos a incorporarla a nuestra experiencia y la contamos a partir de lo que recordamos.

Si estuviésemos en una determinada situación y fuésemos testigos de un determinado acto, inmediatamente después seríamos capaces de transmitir una gran cantidad de información sobre el suceso. Pero a medida que vamos recibiendo información de terceras personas, esa información la vamos incorporando a nuestra experiencia y lo que nosotros hemos visto deja de ser tan relevante como aquello que nos han contado.

"Efecto de la información engañosa"


Esta situación que estoy describiendo recibe el nombre de “efecto de la información engañosa”.

Cuando presenciamos hechos importantes para nuestra vida, nos exponemos a información posterior que puede influir en la memoria del suceso. Incluso en situaciones que hemos vivido de nuestra propia mano, posteriormente pueden ser influenciadas por la fuerza de la palabra.

La explicación referente a la información engañosa viene a decir que los acontecimientos relacionados no se almacenan en la memoria escrupulosamente, sino que los hechos individuales se utilizan para construir una huella dentro de la memoria que representa un argumento del suceso. En esta representación del suceso cabe suponer que no sólo se incluye la información original, sino también la información engañosa.

Cuando recordamos, no solo hacemos esto, sino que además reconstruimos el recuerdo en función de las experiencias posteriores. Para recordar usamos tanto la información (la relativa poca información que recordamos) como las influencias que hemos recibido posteriormente.

Por tanto, cuando recordamos, no sólo reconstruimos lo vivido sino que introducimos información que consideramos relevante para ese momento o que hemos conocido posteriormente  y consideramos relevante introducirla, aunque no sepamos si es totalmente veraz.

Los recuerdos son infinitos, pero no recordamos todos. Aquello que no recordamos lo construimos en función de nuestra experiencia, e introducimos información que poco tiene que ver con el hecho o con el recuerdo.

Te sugiero que, sin moverte de donde estas, intentes recordar cómo era la persona de la que te hable. ¿Has recordado todo? ¿Has errado en tu recuerdo? No te preocupes, todo esto es normal.

Se trata de poca información, y no es muy complejo recordar. Pero piensa en la cantidad de información que procesamos diariamente y cómo la recordamos posteriormente.

Es complicado mantener la neutralidad al hablar de hechos que hemos vivido y tendemos a introducir nuestras experiencias posteriores o lo que nos han contando terceras personas.

Tenemos que tratar de controlar nuestros recuerdos y tratar de ajustarnos a la realidad lo máximo posible, sin distorsionarla y sin influenciarla.

Te invito a que te pares a pensar en lo influido que estamos por los falsos recuerdos que formamos a partir de nuestra experiencia y compartas tu experiencia con todos los que te rodean. Seguro que ellos están en tu misma situación.

Bibliografía


Ovejero Bernal, Anastasio. 2009. Fundamentos de psicología jurídica e investigación criminal. Salamanca : s.n., 2009.

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