sábado, 29 de octubre de 2016

CRIMINAL NORMAL

Genaro. 65 años. Desempleado. Casado desde hace 30 años. Asestó varias puñaladas a su pareja. Posteriormente se suicido.

Fermín. 21 años. Estudiante. Sin pareja. Asfixió a una amiga hasta provocarla la muerte. Posteriormente intentó ocultar el cuerpo lanzándolo al mar.

Emilio. 37 años. Asestó golpes a su pareja sentimental hasta provocarle la muerte.


David. 17 años. Acabó con la vida de su familia, padre, madre y hermana menor.


(Todos estos perfiles han sido inventados, pero bien puede ser relacionados con cualquier crimen actual)

Los victimarios tienen una respuesta para llevar a cabo el acto. La víctima no tienen respuesta. Pero ¿que lleva al victimario a cometer un determinado acto?

Hay que detener a quién se cree con la potestad de acabar con la vida de otro


Todas estas personas tienen algo en común. Aparentemente son personas normales, pues no tenían diagnosticado ningún tipo de trastorno que hiciese presagiar el destino de las personas fallecidas.

Son tan comunes estos perfiles que tenemos que centrar nuestra atención en otros aspectos que pongan de manifiesto las razones que han podido llevar a cometer estos actos a estas personas.

Algunos autores señalan que la cultura ejerce presión para llevar a cabo determinados actos. Terminar con la vida de una persona no puede ser achacado únicamente a la cultura. Deben de existir otra serie de factores que explique mejor los motivos que lleven a una persona a matar a otra.

Tenemos que remitirnos a otra serie de variables diferentes de las culturales. Estas variables son las ambientales, sociales y conductuales.

Las variables ambientales estarían relacionados con el entorno que rodea tanto a la víctima como al victimario en el momento del acto. El acto sería respuesta a una situación, estaría influido por el medio.

Las variables sociales hacen referencia a la respuesta que da la sociedad ante determinados ataques. Estas respuestas son interiorizadas, aprendidas por las personas que más tarde la usan para responder a los ataques que ellos mismo sufren. La cultura de pertenencia ejerce presión para que, ante determinados ataques, se responda de una forma determinada.

Las variables conductuales estarían relacionadas con la personalidad del sujeto y con importantes condicionamiento psicológicos que han tallado la respuesta del sujeto en determinadas situaciones. Sería importante señalar el proceso de aprendizaje individual. El ser humano aprende comportamiento por imitación y posteriormente intenta reproducirlos.

No podemos responder que la cultura machista es la única causante de las diferentes muertes aquí expuestas. Tenemos que atender a otra serie de variables que es necesario tener en cuenta. Situación social, familiar, religión, honor, estado personal...

Ningún acto justifica la muerte de otra persona, pero hay que detener a quién se cree con la potestad de acabar con la vida de otro.

Bibliografía

Ovejero Bernal, A. (2012). Fundamentos de psicología jurídica e investigación criminal. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca.

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